¿Qué es eso del marketing?

Lo primero que pregunto siempre cuando alguien me habla de marketing es que me lo defina. La pregunta es sencilla: qué es el marketing. Si la otra persona me mira con cara de no comprender muy bien la pregunta o de no sé qué quieres conteste, le reformulo el planteamiento: qué es para ti el marketing.
La confusión se eleva a la máxima potencia.
Y es curioso. Utilizamos la palabra marketing incluso para denostar esta sociedad del consumismo en la que nos encontramos.
Usamos el marketing para devaluar cualquier talento o clave del éxito de alguien excepcional. Usamos un anglicismo porque las palabras mercadeo o mercadotecnia con las que habían sido traducidas las primeras ediciones de los libros de Kotler no llegaron a funcionar por el título.
Usamos marketing porque el propio concepto en sí es un rebranding de marketing, el cual justifica o trata de justificar cualquier acción y estrategia en el mundo comercial.
Pues no.
No deberíamos conformarnos con eso, y mucho menos con no saber cómo denominar a nuestra profesión.
Yo he visto de todo, desde marketing, marketing, experto en marketing, comercial, publicista online, … Y si bien es cierto que todas ellas definen algunos de los roles que tenemos que adoptar, no son ni mucho menos suficientes para definir al completo esta profesión.

marketeros

Una profesión, un experto y un concepto

A mí el concepto marketero no me convence mucho, más que nada porque si lo uso fuera de este contexto en el que todos nos conocemos, nadie sabría de lo que hablo, y yo prefiero usar un lenguaje inclusivo en el que todo el mundo comprenda y entienda de lo que hablo.
Partiendo de ello, suelo indicar que me dedico al marketing, nada más y nada menos, y cada cual ya que me pregunte hasta donde quiera saber.
Si cogemos la definición literal de la AMA (American Marketing Association) el marketing es el estudio de las necesidades de los consumidores e intentar satisfacerlas a través de nuestros productos o servicios.
Y esta es la clave. No hay manipulación alguna. Simplemente es un análisis exhaustivo del ser humano para ver qué es lo que quiere y crear los impactos suficientes de nuestra marca, productos o servicios para que desee comprarnos a nosotros y no a la competencia. Y aquí remarco. Los marketeros creamos el deseo del consumo de nuestro producto o servicio, nunca, nunca, NUNCA creamos necesidades.
Y todo lo que salga de esta misma definición es publicidad engañosa o básicamente venta de humo.
pluriempleado

Tan fácil y tan sencillo

Pues bien. Dejando todos estos conceptos e ideas claros, ¿quién no tiene a día de hoy un curso de marketing online?
Ya contesto yo a mi pregunta: Lo tiene todo el mundo. Bueno, voy a decir un casi para ser yo también exacta y coherente con la exposición de este artículo.
Y ojo, no es que me parezca mal la formación. Ni mucho menos. Creo que hay que entender de casi todo para saber dónde uno se mete, pero también el alcance y la profundidad de esa formación que te acredite cierta solvencia a hacer según que cosas.
Cada día tengo más la sensación de que el marketing se vende más en sí mismo como un producto o negocio, que como lo que es, una herramienta para ayudar a empresarios y emprendedores a mejorar sus resultados, adquirir y fidelizar clientes.
Esta percepción esta cada vez más generalizada en los que verdaderamente somos profesionales en este campo.
Y no hablo de intrusismo laboral, voy mucho más allá. El trabajo de un marketeros a día de hoy es defender su trabajo delante de un cliente o jefe, e incluso formarle sobre a qué se dedica.
Esta situación desgasta mucho y además hace perder muchísimo tiempo que no se puede recuperar para orientar a resultados, lo que conlleva a planes de marketing difícilmente alcanzables.
El jefe o cliente no entiende lo que se hace y por tanto, no está contento y piensa que le están tomando el pelo.

Pero entonces, ¿por qué las empresas contratan a marketeros?

Porque los necesitan. Pero no saben el motivo…
Este es el error donde radican todos y cada uno de los problemas, y donde todos los que nos dedicamos al marketing deberíamos ser responsables y aunar fuerzas para ser mucho más transparentes, dejar de hablar con anglicismos y palabras de difícil comprensión, y hablar claro. Más claro.
Si recordamos que el marketing ayuda a conseguir más clientes, más ventas y por tanto más ingresos, … Y nosotros sabemos qué hay que hacer para conseguirlo, ¿por qué no somos capaces de saber vender y comunicar nuestro oficio?

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