Ahora que la mayoría de las personas, incluyendo aquellas de más de 40 años, empiezan a familiarizarse con conceptos como instagramer, gamer, booktuber o del mismísimo youtuber, comenzamos a encontrarnos que muchos de estos influencers dejan el negocio.

 

Dejo de ser Youtuber

A pesar de que ellos argumentan siempre que es por una cuestión de los cambios en el algoritmo de la plataforma, lo cierto es que no es la única razón, o por lo menos no es la versión más sincera de estos nuevos líderes de opinión.

Le pese a quien le pese, se ha democratizado la creación de contenido, y cualquier persona desde su casa con un teléfono móvil puede convertirse en el comunicador de referencia de determinados temas de actualidad. Al fin y al cabo, hay muchísimos nichos posibles en los que podemos encontrar especialistas.

¿Pero qué es lo que hace a un canal y a su creador alcanzar el éxito? 

En el caso de YouTube, que ya ronda los 14 años de vida, se ha convertido en el portal de comunicación audiovisual más importante del mundo, dejando de lado para muchos jóvenes (y no tan jóvenes) medios tradicionales como la prensa escrita, la radio o incluso la televisión.

Descartando fenómenos virales como Dame tu cosita, Peter la Anguila, o algunos ya con un nivel de producción algo más elaborado como el Gangnam Style,… Lo que realmente consigue enganchar a la audiencia es el contenido de valor y calidad. Y no es sólo un tópico de marketeros a la hora de justificar su trabajo.

Piénsalo bien, tú como cliente solo consumes aquello que necesitas o deseas, aquello a lo que aspiras y no tienes.

¿Y eso a día de hoy en qué se materializa? Fácil. En información, conocimiento, y/o morbo sobre algunos temas de la más candentes actualidad. Y aunque te sorprenda, es esta misma motivación la que hace crear el contenido de estos youtubers y exponerse ante millones de suscriptores.

No todo vale

Y lo más triste, es que aún no son conscientes de ello.

A día de hoy los dailys (vídeos diarios en los que un youtuber cuenta y muestra de forma detallada lo que hace cada día) es el formato más común. No hay intimidad, ni filtro (bueno, a la hora de editar, que 24 horas dan para mucho…) La sobre exposición es máxima y por tanto el portal de comentarios para los haters (personas que se dedican a criticar de manera ofensiva a otras en Internet sin motivo aparente) aumenta en detrimento de la intimidad del youtuber.

Pero no nos vamos a quejar de la multitud de «odiadaroes» que existen en la red, sino, de los propios lovers, o mejor dicho seguidores, que suelen pertenecer a un target específico, y que son fans incondicionales de todo lo que hace y dice el influencer, sin cuestionar nada, hasta ahora.

Esta pasión se vuelve contraproducente cuando el creador quiere comenzar a patrocinar su canal (introducir publicidad de manera directa o indirecta) y obtener ingresos por ello.

A lo largo de este post, podéis ver los vídeos de despedida de algunos de los youtubers más conocidos:  JPelirrojo, ViewThePie, Yellow Mellow o El Rubius.

Aunque hay muchos otros que también podemos incluir en este listado y que fueron fundadores de lo que se conoce como la comunidad de «YouTube España» como son AlbertoEsFeliz o ChusitaFashionFever.

Esmee denters, de la que ya hablaremos más adelante en otro post, tiene una historia digna de un post dedicado exclusivamente para ella. Fue la primera youtuber, la persona que alcanzó el récord de visualizaciones en los primeros años de la plataforma, pero que seguro ahora mismo no ubicas ni pones cara, ¿curioso, no?

Causas y consecuencias

El negocio ha dejado de ser novedad y la gallina de los huevos de oro en la que todo el mundo quería subirse, por lo que requiere combinarlo con otras actividades si se quiere mantener un negocio sostenible y por tanto un modo de vida de cara a futuro. Es aquí dónde comienzan a surgir estos dilemas en cada uno de estos influencers, y el motivo real por el que deciden «desaparecer» un poquito o un «muchito» de esta plataforma de videomarketing:

1. Cuando se publican nuevos vídeos, no aparecen el feed (en el muro) de los suscriptores, por lo que no se enteran y por tanto no pueden consumir el nuevo contenido en las primeras 24 horas.

2. La campanita de notificaciones no funciona en el 100% de las ocasiones, no es fiable.

3. Excesivo uso de clickbait (títulos con reclamos que no coinciden con el contenido real, simplemente son cebos para que la gente pinche en el vídeo)

4. Ritmo de creación de contenido frenético. Los youtubers con más éxito dedican como mínimo 14 horas en la grabación y edición de sus vídeos. Si a eso le añadimos que este trabajo les obliga a estar encerrados en sus cuartos sin apenas interacción con otras personas a nivel offline, provoca una ansiedad y estrés mayor.

5. Bajada de ingresos por visionado. El éxito no se mide por el número de suscriptores, sino por el consumo real del contenido que se crea y que se comparte.

6. Más competencia, más nichos, y lo que es más relevante, dificultad de llegar a una masa lo suficientemente amplia como para ser rentables con algunos de los contenidos.

7. Campañas que no han salido muy bien, algunas incluso muy sonadas ya que determinadas marcas retiraron su apoyo por algunas reacciones poco políticamente correctas.

8. Llamadas a la acción nada claras. ¿Qué esperas de tu audiencia? Es clave no crear contenido por crear, ya que además el publico crece y madura a la vez. Es necesario adaptarse a estos cambios también.

9. Contenido altamente caducable, con picos de viralización, nada más. Probar dulces japoneses, o un reto de cubos de hielo, no son vídeos que envejezcan muy bien, y por lo tanto, no continúan ofreciendo ni visualizaciones, ni por consiguiente ingresos.

10. Sobreexposición, la única forma de seguir manteniéndose en el candelero es contar con detalle sus vidas diarias. Si hay salseo, mucho mejor.

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